Puede que al hablar de las aplicaciones del GPS, lo primero que nos venga a la cabeza sean los navegadores de coche que usamos para que nos indiquen paso a paso cómo llegar a una ubicación concreta. Sin duda, ese fue uno de los primeros y más útiles usos de los sistemas de navegación y localización, pero, ¿qué otras finalidades menos conocidas e igualmente útiles se le pueden dar a un dispositivo de geolocalización por GPS conectado? A continuación presentamos algunos:

Antirrobo de vehículos: En Mapit somos expertos en ello y sabemos que un antirrobo para coche y moto (y de hecho, para cualquier vehículo) es uno de los usos más útiles que se le puede dar a un GPS. Cuando el resto de sistemas fallan -alarmas, cadenas, pinzas- un localizador nos aporta tranquilidad ya que permite controlar la ubicación del vehículo, y en muchas ocasiones, prevenir el robo o permitir la recuperación de los vehículos sustraídos.

Localización de personas: Esa función de geolocalización también es muy útil para controlar la ubicación, en este caso, de personas que en un momento dado pueden necesitar ayuda, por pérdida o accidente: alpinistas, niños, personas mayores… Ya sea porque un anciano o niño se pierden y no saben volver a casa, o porque un alpinista sufre un accidente y no dispone de los recursos (móvil, walkie talkie etc.) para comunicarse. Sea cual sea el caso, moverse con un localizador GPS permite a los familiares y servicios de rescate acceder al lugar donde se encuentra la persona en un breve periodo de tiempo.

Accidentes de aviación: En más de una ocasión, por desgracia, hemos oído hablar de casos en los que una avioneta sufre un accidente y tardan días e incluso semanas en localizar los restos. Si las avionetas volaran con localizadores GPS, aunque este se rompiera en el siniestro o perdiera cobertura, con tan solo un clic podría saberse el lugar donde se encontraba la avioneta segundos antes y por lo tanto, localizarla podría suponer un inmenso ahorro de tiempo y dinero, y en más de una ocasión podría salvar la vida de las personas que viajaban en el interior.

Control de animales: Los dispositivos GPS suelen ser de tamaño reducido y por ello pueden incorporarse fácilmente, por ejemplo, en el collar o arnés de nuestra mascota. De esta forma, si un animal se pierde o se escapa, saber dónde está sería muy sencillo y solo deberíamos ir a la zona que marca nuestro GPS para dar con él.

Rastreo de pedidos y compras: cada vez es más común que las empresas proporcionen un número de seguimiento para los pedidos online, que permiten controlar a través de la web la posición de nuestros pedidos, y ver si están cerca o lejos del lugar de entrega. La información de esa posición se consigue gracias a la implantación de sistemas GPS en los vehículos de reparto. Sin embargo, también es aplicable a otro tipo de objetos personales, como por ejemplo, a nuestro equipaje cuando vamos de viaje. De ese modo, aunque la compañía pierda nuestra maleta y la envíe a otro destino, siempre podremos saber dónde está y proporcionar esa información para que la recuperen lo antes posible.

(¡Atención, no todos los sistemas GPS sirven para todos los usos! Si quieres ver qué tipos existen y las características de cada uno haz clic en este enlace).